¿Las, los y les? La homosexualidad

Caminaba receloso, aquel grupo de matasiete la había agarrado contra él y en más de una ocasión le habían maltratado. Al pasar una esquina le salieron al frente y dio vuelta pretendiendo huir, pero ya atrás le esperaba otro que lo detuvo y así le llevaron hacia un bote de basura, que se encontraba en aquella parte del colegio, donde le metieron de cabeza mientras se burlaban.

– A ver si así se te quita lo jotito, desgraciado. Alcanzó a oír que decía uno de ellos.

Varios compañeros y el conserje le ayudaron a salir del bote y se sentó en la banqueta. Las lágrimas corrían por sus mejillas mientras decía a sus compañeros: –¿Porqué me hacen esto, yo no escogí ser así?

La aversión hacia los homosexuales es una constante en nuestra sociedad occidental, lo que obedece principalmente al hecho que desde hace siglos se tiene la concepción de la familia heterosexual, como la herramienta social que permite la reproducción de la especie. Pero no siempre ha sido así: Una conducta homofóbica no sería entendida en las antiguas civilizaciones Griega o Romana, donde la homosexualidad era reconocida como una pauta común en las relaciones eróticas y así tenemos ejemplos como Alejandro Magno o su maestro Aristóteles y a Trajano uno de los más grandes emperadores y militares de Roma.

No se puede negar la gran capacidad creativa de muchos homosexuales en la historia actual, como Oscar Wilde o Chaikovski, quienes fueron perseguidos y sancionados por ese motivo. De hecho, en nuestra sociedad, la homosexualidad ha sido sancionada con penas que van desde multas hasta la muerte en la hoguera.

Los estudios científicos demuestran que la homosexualidad es una constante en todas las sociedades y culturas; el promedio suele ser de un 4% en varones y 2.5% en el caso de las mujeres; la regulación social no influye en la existencia de la homosexualidad que se da incluso como una forma de sexualidad también en el mundo animal.

La aceptación de la homosexualidad como una tendencia erótico-afectiva hacia personas del mismo sexo, en nuestra sociedad occidental, apenas empieza el siglo pasado, se puede decir que el detonante fue el conflicto sucedido en 1969 en el bar Stonewall en Nueva York, el día 28 de junio, cuando los clientes gay de ese lugar, cansados por el hostigamiento policial se rebelaron, creando disturbios y llamando la atención sobre la problemática de acoso que enfrentaban. Es por eso por lo que, en esa fecha, se celebra la marcha por el orgullo gay en muchas partes del mundo.

Sin embargo, existen países donde aún es sancionado este tipo de relación: en Brunei, Irán, Mauritania, Nigeria, Arabia Saudita o Yemen, la sanción puede ser desde multa hasta prisión y en otros países puede ser castigada con pena de muerte, como sucede con Qatar, Afganistán, Pakistán, Somalia y los Emiratos Árabes Unidos.

Ha sido principalmente en la Unión Europea donde la aceptación de las minorías homosexuales ha tomado carta de naturalización, reconociendo el Derecho a la orientación sexual como derivado de los derechos a la privacidad y a la vida íntima. En América muchos países han seguido esta tendencia, pero no deja de existir una cultura social homofóbica que tiene su base en siglos de rechazo, que no es fácil eliminar.

Ante la represión y la discriminación, menciona Cristina Amich Elías, ha surgido una subcultura gay denominada Camp que, a través de una exacerbación de las conductas homosexuales que intensifican intencionalmente la feminidad del varón o presentan una exhibición erótica exagerada, intentan ridiculizar los prejuicios y la homofobia. Aunque estas conductas lo que logran, es provocar los sentimientos de discriminación, dañando así a los demás miembros de la propia comunidad gay.

Otro aspecto que ha surgido como una reacción desmedida a la aceptación de la homosexualidad, es la pretensión de cambios en el lenguaje como la expresión “les”, sustituyendo a las o los como la pretensión de un nuevo género, lo que en realidad no existe, pues no es novedoso, sino que forma parte de la naturaleza humana desde siempre y no es otro género distinto, la naturaleza crea al ser humano con características sobresalientes de varón o mujer y lo que varía es la tendencia erótico-afectiva de la persona, derivada de su propia naturaleza y su psique, sin que sea algo anormal, por el contrario es una constante.

Es necesario un cambio de mentalidad, a través del cual vayamos deshaciéndonos de los perjuicios y la discriminación hacia la homosexualidad, pero esto no se va a lograr con exacerbaciones de conductas gay que provocan lo contrario y se requiere de mucha paciencia y educación para que nuestra sociedad se libere de una concepción discriminatoria de muchos siglos.

El 2 de junio entrante tendremos elecciones cruciales para nuestro país, el futuro de las generaciones por venir, está en la decisión que tomes ese día. No dejes de salir a votar y expresa tu voluntad pues México requiere de la participación democrática de todos los ciudadanos.

By Oscar Müller Creel

Oscar Müller es Doctor en Derecho y tiene el grado de Maestro en Administración de Justicia y candidato a maestro en periodismo. Es originario de la ciudad de Chihuahua, México. Es colaborador en Radio Claret América de  Chicago Illinois, en temas de Derechos Humanos y Administración de Justicia y sus columnas de opinión se han publicado en el periódico Hoy del grupo Tribune Publishing Company de Chicago Illinois EUA, la cadena noticiosa Hispanic Digital Network de CISION, así como en el Heraldo de Chihuahua del grupo Organización Editorial Mexicana. Ha escrito libros sobre Derechos Humanos y Ética del Abogado, así como artículos científicos en Universidades de México, Colombia y España. Correo: mullerod@hotmail.com