El dique y el lápiz de Bartlett

El muro de piedras medía aproximadamente un metro y medio de alto y unos tres de ancho, las piedras estaban unidas entre sí por un poco de argamasa, pero sobre todo por el acomodo entre ellas. Era en realidad, una obra rústica, no muy fuerte, pero estaba cumpliendo con su función, que era detener las aguas que se venían en las inundaciones.

Faltaba mucho por hacer: en algunas partes aún se lograba pasar el agua y, en tiempos de lluvia intensa, muchos habitantes sufrían el daño causado por las riadas y, lo endeble de su hechura obligaba a estar haciendo reparaciones y cambios continuamente; pero era un principio y los habitantes eran tenaces; continuaban en sus esfuerzos por ir mejorando aquella obra día con día, todos querían que la región que habitaban, dejara de ser un pantanal y se convirtiera en tierra fértil, que trajera alimento y riqueza para lograr una sociedad más justa y equitativa.

La imagen del Secretario de Gobernación Manuel Bartlett, entonces en sus cuarentas, dando vuelta a un lápiz en su mano derecha, mientras hablaba al micrófono y explicaba a los mexicanos que las condiciones meteorológicas habían hecho que el sistema de cómputo se cayera y ese era el motivo por el cual, durante horas los mexicanos habíamos dejado de recibir noticias sobre el resultado de las elecciones presidenciales celebradas ese 1988. Desde el inicio de los conteos la voluntad expresada en las urnas estaba favoreciendo al Ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, pero luego de aquellas horas de sospechoso silencio, el resultado se había revertido y ahora los votos favorecían a Carlos Salinas de Gortari y así fue como, aquel sistema de gobierno en el que solo un grupo mantenía el poder y lo ejercía a su antojo, pudo sostenerse unos pocos años más.

Pero los mexicanos teníamos décadas hastiados de que nuestro país, se viera anegado por el ejercicio autoritario del poder y habíamos empezado a construir el dique. En aquel tiempo muchos salíamos a las calles y marchábamos flanqueados por filas de milicias armadas, pero estábamos dispuestos a acabar con el autoritarismo representado en el cinismo de un Manuel Bartlett moviendo nerviosamente aquel lápiz.

Fue el inicio de la construcción de aquel dique y lo poco que logramos hacer en esos tiempos, en algo contuvo las aguas y durante algún tiempo pudimos ir formando aquel muro, que se reflejaba en organismos que obligaban al gobierno a rendir cuentas sobre su actuar, otros que nos permitiesen ir mejorando el dique a  través de ejercicios democráticos claros, el fortalecimiento de un grupo de jueces que tuvieran la función de interpretar nuestra carta de organización política a la que llamamos constitución y los derechos fundamentales como el de la salud, la educación la igualdad entre hombre y mujer, la justicia y muchas otras partes de aquel muro que iba conteniendo las aguas y dejando, poco a poco y con errores que nunca faltarán,  que algo de aquella tierra ahora no se anegara.

Muy posiblemente esos errores y la impaciencia nos llevaron a pensar que un poco del pasado podría sernos útil y así pusimos en el poder, de nueva cuenta a aquellos que venían de quienes habían ejercido el poder autoritario durante 70 años, y empezaron a desaparecer piedras del dique que con sorpresa nos encontrábamos formando parte de la pared de algunos de estos nuevos políticos.

Simplemente nos habíamos equivocado, pero el dique aún era lo suficientemente fuerte para que pudiéramos contener las aguas del autoritarismo y entre lo que primeramente nos había llevado a la desilusión y el sentimiento de rabia e impotencia, los mexicanos volteamos hacia quien por más de un quindenio nos había prometido la solución.

¡Que grave error! Ese líder con la solución simplista, no era otra cosa que producto de los tiempos del autoritarismo y su verdadera intención ha sido anegar de nuevo nuestra tierra para poder controlar y sostener el poder y así, ha ido destruyendo partes del muro y dándole un gran poder a la milicia con la intención de tenerlo de su lado para propiciar que las aguas del autoritarismo rompan el dique.

Pero ese dique no se ha desmoronado del todo, aún quedan partes del muro que evitan la completa riada del poder despótico, hay una pequeña oposición en el congreso y partidos políticos que se fortalecieron en ese período de calma y construcción, aunque no son lo más confiable.

Los jueces que vigilan que se cumpla nuestra constitución están obrando con valentía y estoy seguro que, dentro de las fuerzas armadas, hay militares dignos que están inconformes con el uso que se está dando de las instituciones castrenses y, en cualquier momento, pueden intervenir.

Pero, sobre todo, estamos quienes hemos acarreado las piedras y hemos estado construyendo ese dique, los ciudadanos quienes debemos dejar la comodidad de nuestra casa para salir a la calle y exigir que se respete lo que hemos construido.

La duda que surge es sobre ¿si esto sucederá? cuando llegue el momento, pues en las elecciones de hace unos días, tan solo la mitad de los ciudadanos salieron a reparar el dique, lo que es desilusionante.

¿Podremos los ciudadanos vencer ese conformismo? las estadísticas nos demostraron que quienes menos votaron en el Estado de México fueron los jóvenes entre 18 y 39 años, una generación que desconoce el esfuerzo que se requiere para construir ese muro de contención al autoritarismo, es a ellos a quienes debemos sacar de su marasmo y convertirlos en ciudadanos conscientes de que si ese muro no se continúa construyendo nuestro país se volverá el pantano en el que tendrán que vivir sus hijos.

Me invade un escalofrío al pensar en la posibilidad de que un lápiz vuelva a dar vueltas en las manos de un tipo cuya única motivación sea el afán de conservar el poder a cualquier precio.

By Oscar Müller Creel

Oscar Müller es Doctor en Derecho y tiene el grado de Maestro en Administración de Justicia y candidato a maestro en periodismo. Es originario de la ciudad de Chihuahua, México. Es colaborador en Radio Claret América de  Chicago Illinois, en temas de Derechos Humanos y Administración de Justicia y sus columnas de opinión se han publicado en el periódico Hoy del grupo Tribune Publishing Company de Chicago Illinois EUA, la cadena noticiosa Hispanic Digital Network de CISION, así como en el Heraldo de Chihuahua del grupo Organización Editorial Mexicana. Ha escrito libros sobre Derechos Humanos y Ética del Abogado, así como artículos científicos en Universidades de México, Colombia y España. Correo: mullerod@hotmail.com