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Señora Ministra ¡Por respeto a la cantina!

Hace ya muchos años que escuché una anécdota que habla de un abogado que era Juez Federal en la Ciudad de México. Mariano, dicen algunos que se llamaba.

Los viernes cuando salía del trabajo, solía ir a una cantina en el centro cerca de los tribunales, donde, con otros jueces y magistrados, bebían unos tragos y platicaban de su trabajo, todo en una agradable convivencia que duró durante muchos años, en el que algunos de ellos, fueron subiendo en el escalafón y nuestro amigo, llegó a ser Ministro de la Suprema Corte de Justicia, el puesto más alto al que se puede aspirar en la carrera judicial; a partir de entonces dejó de acudir a la cantina con sus amigos.

Los años transcurrieron y el ministro terminó su cargo, pero fue propuesto para diputado en el congreso, donde también se desempeñó durante otro período.

Después de algunos años, un viernes en la tarde, cuando el grupo de amigos se encontraba tomando la copa y platicando en la cantina, Mariano se presentó y se sentó con ellos, sus antiguos amigos lo recibieron con agrado y alguno de ellos le hizo la pregunta obligada:

– ¿Por qué dejaste de acompañarnos los viernes?

A lo que Mariano contestó con la agudeza mental que le caracterizaba:

– Cuando fui ministro de la Suprema Corte dejé de venir por respeto a mi investidura y también a la Corte y cuando fui diputado dejé de venir por respeto   …a la cantina.

Sea cierta o no la anécdota, nos deja un mensaje: la Suprema Corte de Justicia en México, es el tribunal que conoce sobre los casos mas trascendentes para la vida del País y lo hace interpretando la constitución, que es el documento que contiene las reglas que los mexicanos hemos creado para regular nuestra forma de gobierno y nuestros derechos más elementales.

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