El rock and roll es increíble, hace unos días el propio Gene Simmons miembro fundador de la banda Kiss, que a propósito se está despidiendo de los escenarios, declaró contundente en una entrevista que “el rock ha muerto” como lo han hecho varios desde hace años.
Pero el rock no está muerto, para nada, de hecho, la escena mundial es vibrante y la escena latina del rock es impresionante, pero ojo, no hablo de ese vallenato con guitarras eléctricas o de esas rancheras con batería. Hablo del rock, el punk, el Metal y todos sus géneros, el ska y un sinfín de géneros que suenan a diario en los circuitos underground e independientes de cada país.
Entonces el rock está vivo, tal vez lo que ha muerto es gran parte de su público, ese que crece y se entrega al sistema contra el cuál juró luchar cuando eran jóvenes, esos que ahora mueven el bote al ritmo del reguetón porque es lo que mandan los medios comerciales, lo que muere es el espíritu consumido en la necesidad. Tal vez eso es lo que ve Simmons en el ocaso de su carrera, cree que con su ego muere el rock, pero no es cierto, ahí siguen en carrera muchos de su generación y aún más viejos como Roger Waters, entre muchos.
Ah, pero el viejo Mick, el señor Mick Jagger ya es otra cosa. Acaba de cumplir 79 años y sigue bailando como trompo en los escenarios, sigue con la voz intacta, con su magia en el estado más puro. ¿Por qué? ¿No necesita un hombre millonario de 79 años descansar y pasar con su familia? Bueno, no… los rockeros no, porque la familia es la banda y el alimento es el rock. Esa es la diferencia con otras músicas, el rockero no vive del rock sino vive para el rock y de seguro hay muchos Mick Jaggers (Conozco algunos) en este mundo que son pobres y no giran en estadios, pero siguen tocando en bares, festivales, etc.
Muchos de los que amamos a los Rollins Stones y hemos disfrutado un concierto de sus satánicas majestades (Como los apodaron en algún momento) pensamos que tal vez con la pérdida del gran Charlie Watts era el momento de colgar las guitarras, pero parece que para ellos la mejor forma de seguir honrando su nombre fue seguir tocando. Eso también debe ser muy difícil, imaginen subirá un escenario con un muchacho reemplazando a su amigo y baterista durante más de 50 años, no para cualquiera.
Desde este pequeño escritorio en las sombras, un saludo enorme al gran Mick, que nos ha entregado tanta música, tantas historias, tantos mitos y que sigue siendo una figura absolutamente relevante para el espectáculo y la música del mundo. Gracias por todo, que sean otros 79 años más.