Secretos de la otra guerra en Ucrania

 

Por Juan Rodriguez Flores

En el conflicto bélico que actualmente se desarrolla entre Ucrania y Rusia están comenzando a revelarse sorprendentes secretos que han estado guardados lejos del escrutinio publico y de miradas indiscretas, en los mas oscuros laberintos de las poderosas agencias de seguridad que hay en los Estados Unidos. Tanto civiles como militares. Se trata de informes científico-militares vinculados a los programas de biotecnología llevados a cabo por este país en épocas recientes, tanto en Ucrania como en otras regiones de Medio Oriente  y África

Esporas de ántrax, bacterias de la tularemia y la peste son, al parecer, algunas de las armas bacteriológicas que se desarrollaban en la red de laboratorios secretos de EEUU en Ucrania, según los documentos que capturaron los militares rusos durante la operación que llevan a cabo en ese país desde el pasado 24 de febrero de este 2022.

Kiev, Odesa, Lviv y Járkov son algunas de las ciudades que albergaban las más de 30 instalaciones secretas del Pentágono para sus siniestros proyectos en los que trabajaban científicos militares con cobertura diplomática. Si bien Rusia -indican artículos y reportajes periodísticos que están surgiendo en importantes capitales del mundo- venía denunciando desde antes el funcionamiento de esos laboratorios cerca de sus fronteras, la captura de algunos de esos dossieres está destapando el alcance del programa de armas bacteriológicas de los estadounidenses y su modus operandi. El ministro de Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, insistió el pasado 25 de marzo que llevará este asunto a la ONU cuantas veces sea necesario. “Planteamos ya este problema ante el Consejo de Seguridad, y lo volveremos a plantear constantemente porque es una amenaza para la paz y la seguridad del mundo”, recalcó en un evento en la Fundación Gorchakov para la diplomacia pública.

El hijo de papá

Según los documentos obtenidos, el programa de armas bacteriológicas era financiado por un entramado de fondos, entre ellos Rosemont Seneca, vinculado a Hunter Biden, el hijo del presidente estadounidense, Joe Biden. El controvertido vástago de Biden, que tuvo problemas de adicción a las drogas durante un periodo importante de su vida, es un viejo conocido en Ucrania por sus relaciones turbias con una compañía gasista local llamada Burisma, cuando Joe Biden era vicepresidente de Estados Unidos.

Además de Rosemont Seneca que maneja unos 2.400 millones de dólares, en la trama estaban implicadas la compañía Metabiota y Black and Veach, dos contratistas importantes del Pentágono.

Desde el Kremlin exigieron explicaciones a la Casa Blanca por la financiación del programa de armas bacteriológicas por parte de Hunter Biden, que ya está en la lista de Rusia de individuos sancionados. “Es una información muy sensible para Rusia y para el mundo entero. Vamos a demandar una explicación. Y no solo nosotros. Ya sabéis que China exigió explicaciones y pidió que se transparente esta situación. El asunto interesará a muchos países”, dijo el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, este mismo 25 de marzo en una comparecencia ante la prensa.

Viacheslav Volodin, presidente de la Cámara baja rusa, anunció que una comisión parlamentaria investigará la conexión de Joe Biden con esa red de laboratorios. “El mismísimo presidente estadounidense Joe Biden está involucrado en la creación de esos laboratorios. El fondo de inversión que encabeza su hijo financió las investigaciones y la implementación del programa militar biológico de Estados Unidos. Es obvio que Joe Biden, como padre y como jefe de Estado, estaba al tanto”, señaló en la red social Telegram.

Biden contraataca

Tras el anuncio de Volodin, el presidente Joe Biden impuso sanciones contra los 328 diputados de la Cámara baja rusa. La decisión fue cuestionada por el comité anticorrupción del hemiciclo. El líder parlamentario llamó al Congreso estadounidense a iniciar una investigación propia, así como volvió a demandar a Joe Biden que explique a la comunidad internacional los hechos que evidencian la actividad de esos laboratorios. A pesar de los documentos hallados y las pruebas presentadas, Washington se ha limitado a negar las graves acusaciones. De momento, los países europeos guardan mutismo absoluto, pese a que desde Ucrania eran enviados miles de muestras con patógenos altamente peligrosos a instituciones de Gran Bretaña, Georgia y Alemania, entre otros, creando riesgos para la seguridad biológica. La investigación, que solo ha empezado, de lo que hacía realmente esa red de laboratorios estadounidenses en Ucrania, debe arrojar luz a los verdaderos propósitos y las consecuencias de esa actividad.

 

 

By Juan Rodríguez Flores

Originario de la ciudad de Aguascalientes, Ags., México, ha sido periodista en la ciudad de Los Ángeles, CA., desde 1985 a la fecha. Con el diario La Opinión ocupo la posición de Editor de Arte y Cultura. Actualmente es Editor Ejecutivo y escritor del portal digital bilingue www.purocineyalgomas.com, especializada en Cine, Arte, Cultura y Entretenimiento, tambien colabora como columnista de la plataforma Hispanic Digital Network (HDN). Ha cubierto, para La Opinión y el sitio web www.Latinoweeklyreview.com, la ceremonia de entrega de los premios Oscar por más de 15 años, ofreciendo siempre una perspectiva latina sobre dicho evento. Está en proceso de publicar el libro Voces de Los Ángeles, una colección de sus entrevistas con grandes cineastas de Latinoamérica, Hollywood y el mundo. En 2005 obtuvo el Fellwoship en Cultural Journalism que anualmente entrega la prestigiada Annenberg School of Journalism en la Universidad del Sur de California (USC), Los Ángeles, CA. Entre los medios internacionales con los que ha colaborado se encuentran: Revista Proceso (México), Diario El País (España), Diario La Jornada (México), Revista Marcha (Argentina). Ha sido miembro activo de Los Ángeles Film Critics Association y de otras organizaciones dedicadas al periodismo cinematográfico y cultural en Estados Unidos. Correo: jrflores38@hotmail.com